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El Talent Show SAS: mucho más que un escenario

3 de noviembre de 2026

Estudiantes de 10° de Saint Anthony School bailando con temática egipcia durante el Talent Show SAS 2026, en el Auditorio Nacional del Museo de los Niños.

Hay noches que no se olvidan. Noches donde las luces del escenario iluminan algo más que una coreografía o una canción — iluminan meses de esfuerzo, nervios, risas en los ensayos y la satisfacción de dar todo frente a quienes más querés.

Eso es el Talent Show en Saint Anthony School.

De un gimnasio al Auditorio Nacional

El Talent Show nació entre las paredes del gimnasio de primaria. En sus primeras ediciones, las presentaciones generacionales eran el corazón del evento, con coreografías cuidadas y una energía que ya desde entonces contagiaba a toda la comunidad.

Pero el evento fue creciendo. Cada año, la calidad de las presentaciones subía, la diversidad artística se ampliaba y el entusiasmo de los estudiantes pedía más espacio — literal y figuradamente.

“Hace aproximadamente cinco años, el evento comenzó a experimentar un crecimiento importante, tanto en la calidad como en la cantidad y diversidad de las presentaciones. Esta evolución llevó a la institución a buscar un espacio que ofreciera mejores condiciones técnicas para los participantes y mayor comodidad y acceso para las familias”, explica Don Pablo Quirós, Director de Secundaria.

Hoy, el Talent Show de Secundaria se celebra en el Auditorio Nacional del Museo de los Niños — y lleva tres años consecutivos en sold out. No es casualidad. Es el reflejo de lo que este evento representa para la comunidad SAS.

Un proceso estructurado, detrás de cada actuación

Organizar el Talent Show no es tarea de uno. Detrás de cada edición hay un equipo que involucra directores, docentes, el departamento de TI, mercadeo y, sobre todo, los propios estudiantes, quienes participan activamente en cada decisión creativa.

Daniel Agüero, uno de los coordinadores del evento, describe con precisión lo que hay detrás de los cuatro a siete minutos que dura cada presentación:

“Desde el anuncio de los participantes hasta el día del Talent Show, se organizan espacios, fechas, horarios, audiciones y temáticas, procurando que cada etapa se desarrolle de manera ordenada. Para lograrlo, es fundamental mantener una comunicación asertiva y constante entre la institución y los estudiantes.”

Pero para Daniel, el verdadero valor del Talent Show va mucho más allá de lo artístico: “Cada etapa representa una oportunidad para que los estudiantes desarrollen habilidades blandas como la comunicación, la organización, el trabajo en equipo, la negociación, la responsabilidad y el compromiso. Detrás de los minutos que dura cada presentación hay muchas horas de trabajo, esfuerzo y dedicación.”

La generación de seniors elige la temática del año en conjunto. Luego viene la búsqueda de canciones, el trabajo con el coreógrafo, semanas de ensayos y una adrenalina que va creciendo hasta el día de la presentación.

“Hay una discusión detrás de toda la generación: qué temática, qué canciones, qué queremos. Al final solo se ve el resultado, pero sí es mucho esfuerzo de parte de todos”, cuenta Santiago Acosta, Senior 2026, quien recuerda con especial cariño su primer Talent con la temática Barbie. “Era algo más sentimental”, dice.

Lo que se aprende en los ensayos

Cada participante llega al Talent Show con algo distinto. Para los nuevos, es una experiencia que sorprende desde el primer momento.

“Fue muy emocionante e interesante. Fue algo diferente a lo convencional que se ve en un colegio”, comparte Maximiliano Araya, de 8°, quien participó por primera vez este año. “Lo más difícil fue aprenderse las partes de la coreografía. Y lo más emocionante fue el día de la presentación, que había mucha tensión e intriga de quién iba a ganar”. Su resumen: “Me llevo aquella sensación y sentimiento antes de salir al escenario.”

Valeria Salas, también de 8°, lo vivió con igual intensidad: “Lo más difícil fue mantener a los que estaban nerviosos concentrados. Y lo más emocionante fue estar en el escenario”. Su resumen del Talent: “Muchos buenos recuerdos y chistes.”

Paulina Urra, de 10°, llegó con algo de intimidación — y se fue transformada: “Al principio fue bastante intimidante, pero conforme pasaron los ensayos se volvía más divertido. Lo que se vuelve lindo es que la generación se une más y llegaba a ser muy emocionante.” Lo más difícil para ella fue seguirle el ritmo a la coreógrafa Daniela en los ensayos, pero lo más gratificante fue ver cómo todo tomaba forma: “Ver cómo la coreografía se iba mejorando y todo hacía más sentido.” Su aprendizaje: “Seguir probando cosas nuevas aunque no las conozca. Al inicio tenía miedo, pero terminó siendo una experiencia muy linda.”

Con los años, esa adrenalina inicial se transforma en algo diferente. Santiago Acosta lo describe así: “Al inicio sentía más nervios, era muy inexperto y no sabía qué iba a hacer. Ahora, en mi último Talent, me siento más tranquilo, ya tengo presente cómo tienen que salir las cosas.”

El secreto de los que brillan

Julián Brenes, Senior 2026, tiene muy claro cuál es la diferencia entre participar y brillar en el Talent Show.

“Nosotros en todos los ensayos damos el 100%. No solo venimos a marcar, sino que hacemos la coreografía al máximo. Y el día del Talent eso se nota. Como uno practica, baila en el escenario.”

Su generación lo sabe bien: en 2025 ganaron la categoría de Baile Generacional de Secundaria con su coreografía de Río. “Me trae mucha nostalgia. Las ganas que le pusimos el año pasado al final dieron recompensa. No es quien tiene la mejor coreografía, es quien le pone más en el escenario.”

Su consejo para las generaciones que vienen: “Que aprovechen mucho desde 6° a 10°. Hay mucho trabajo detrás de cada coreografía y nada más queda disfrutarla.”

Una huella que no desaparece

Para las generaciones que se van, el último Talent tiene un peso especial. Luana Montero, Senior 2026, lo describe con honestidad: “Es muy triste saber que no voy a volver a hacerlo, pero hay que darlo todo ahorita. Todos los años aprendemos más a coordinarnos y conocernos.”

Su consejo para las generaciones menores es tan sencillo como poderoso: “Que lo disfruten un montón, que es demasiado chiva.”

Lo que ven quienes los acompañan

Desde el lado de los docentes, la perspectiva es diferente — pero igual de emotiva.

“Lo que más me emociona del Talent Show es ver a nuestros estudiantes atreverse a brillar, descubrir sus talentos y compartirlos con alegría y confianza”, dice Ms. Andrea Arce, Directora de Preescolar y Primaria, quien destaca cómo el evento une generaciones: desde Preparatoria, los más pequeños ya empiezan a familiarizarse con esta tradición que los acompañará toda su vida en SAS.

Carolina Seas, profesora de música de Primaria, lo resume con una imagen que lo dice todo: “Como docente, no solo veo la presentación de un día; veo el camino recorrido: las horas de práctica, la superación de retos, el trabajo en equipo y el apoyo de sus familias. Que ellos experimenten la magia de brillar en un escenario tan importante deja una huella imborrable en su desarrollo artístico y personal.”

Más que un show

El Talent Show trasciende el escenario. Como lo explica Don Pablo, es un espacio donde se fortalecen valores fundamentales: el trabajo en equipo, la responsabilidad, la perseverancia y el compromiso.

Daniel Agüero lo complementa: “Más que una actividad en la que los estudiantes muestran sus talentos y creatividad, el Talent Show es un proceso de aprendizaje y crecimiento integral que les permite reconocer sus capacidades y valorar todo lo que pueden alcanzar con compromiso y perseverancia.”

En SAS, el Talent Show no es solo una noche. Es un proceso que comienza meses antes, que une a toda la comunidad y que deja en cada estudiante algo que ningún examen puede medir: la experiencia de atreverse, prepararse y brillar.

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