
Clasificar a una final de olimpiada matemática no es cosa de suerte. Es el resultado de años de entrenamiento, disciplina y una pasión genuina por los números. Y eso es exactamente lo que representa para Saint Anthony School llegar, una vez más, a las instancias finales de dos de las competencias matemáticas más importantes del país.
Este año, los Matletas SAS lo lograron de nuevo, y con números que hablan por sí solos.
Una clasificación que pocos alcanzan
En la Olimpiada Matemática OLCOMEP, donde únicamente el 14% de los competidores de la segunda eliminatoria avanzaron, Josué Segura Villalobos, estudiante de 5°, logró su pase a la final.
En la Olimpiada Matemática Colibrí, con una exigencia aún mayor — solo el 10% de los mejores promedios de las dos primeras eliminatorias clasifican — cuatro estudiantes SAS consiguieron su lugar en la final: Josué Segura, Ignacio Bolaños, Ana Catalina Carazo y Juan David Pinzón, todos de 5° y 6° grado.
Matletas es el programa de selección matemática de SAS, un espacio de entrenamiento avanzado diseñado para estudiantes con un perfil especial: habilidad, interés genuino y la disciplina para enfrentar desafíos que van mucho más allá del currículo regular.
“El esfuerzo supera el talento cuando el talento no se esfuerza”
El profe Greivin Fallas, uno de los encargados de la Selección de Matletas, sabe mejor que nadie lo que hay detrás de estos resultados.
“Lo que yo destacaría es la perseverancia. Ellos son muy talentosos, son muy inteligentes, son muy capaces, pero los demás Matletas también. ¿Cuál es la raíz del éxito? El perseverar, el luchar, el saber que si este año no clasifiqué voy a seguir luchando y el otro año lo voy a lograr”, comparte.
Para el profe Greivin, estas clasificaciones son también una señal de algo más grande: más de 12 años consecutivos de Matletas SAS llegando a la final de la Olimpiada Colibrí. No es casualidad — es un proceso.
“Para SAS este tipo de resultados son una muestra visible de que toda esa organización con la que se trabaja está dando frutos. No estamos trabajando de manera improvisada”, afirma.
La voz de quienes lo vivieron
Para los estudiantes, llegar a la final tiene un sabor distinto según el camino recorrido.
Ignacio Bolaños, de 5°, lleva varios años en Matletas y esta es la primera vez que alcanza la final. “Se siente muy orgulloso de ser parte del 10% de Matletas en el país que llegan a la final de la Olimpiada Colibrí. Después de tantos años de esfuerzo, se siente muy satisfecho”, nos cuenta.
Ana Catalina Carazo, de 6°, también celebra el logro con orgullo colectivo. “Me sentí muy orgullosa por mí y por mis compañeros al formar parte del 10% de estudiantes que clasificó a la final”, dice. Para ella, Matletas no es solo una competencia: “El conocimiento que he obtenido va a aportar a mi futuro en el colegio y posteriormente en la Universidad”.
Josué Segura, de 5°, lo resume con la claridad de quien ya sabe lo que quiere: “En Matletas me siento más retado y me hacen crecer más”.
Y Juan David Pinzón, de 6°, le encuentra incluso valor al estrés del proceso: “El estrés ayuda a que uno haga las cosas mejor — revisás y revisás, y eso hace que al final, cuando se logra el resultado, sea más satisfactorio”.
La final está por venir
El camino no ha terminado. Estos cuatro estudiantes representarán a SAS en las instancias finales de sus respectivas olimpiadas, llevando consigo años de preparación y el respaldo de toda la comunidad SAS.
Estamos muy orgullosos de cada uno de ellos. ¡Vamos, Matletas!
